En resumen
- La metodología fija cuánto terreno queda al cuidado de una demarcación forestal, es decir de un guarda forestal: 400 hectáreas en el llano, 800 en el monte medio y 1.300 en la montaña, como media por distrito. El número de guardas de un distrito ya no se discute caso por caso, sale de dividir la superficie por esas cifras.
- Los distritos forestales reciben un grado de organización, I, II o III, calculado con una fórmula en la que una hectárea de bosque de montaña pesa exactamente lo mismo que 1.000 lei de cifra de negocios. Entre el grado I y el grado III la diferencia son tres puestos en la oficina del distrito, de 11 a 8.
- La orden no deroga ningún acto anterior y no tiene disposiciones transitorias, aunque los organigramas de las direcciones forestales debían estar aprobados ya el 26 de abril de 2026, 129 días antes de que la metodología con la que se dimensiona el personal llegara al Boletín Oficial de Rumanía (Monitorul Oficial).
Publicado: Boletín Oficial de Rumanía n.º 737 de 2 de septiembre de 2026
Entrada en vigor: 2 de septiembre de 2026, al publicarse
Un guarda forestal de montaña tendrá a su cargo, de media, 1.300 hectáreas de bosque, y uno de llano 400. Las cifras están escritas en una metodología aprobada mediante la Orden del ministro de Medio Ambiente, Aguas y Bosques n.º 1.766/2026, publicada en el Boletín Oficial de Rumanía n.º 737 de 2 de septiembre de 2026. El documento establece cómo se crea, cómo se organiza y cuánto personal puede tener cada estructura de campo de la Administración Nacional Forestal Romsilva, desde el distrito forestal hasta la cuadrilla que repara caminos forestales. Es el segundo acto del mismo ministerio en pocos días que trabaja sobre el mapa del bosque, después de el catálogo de las zonas prioritarias de biodiversidad, publicado el 31 de agosto de 2026, y los dos se cruzan: las superficies de protección estricta de los parques nacionales entran con un peso reducido en el cálculo del número de guardas forestales.
Para entender qué se ha regulado, ayuda el esquema. Romsilva es una empresa pública autónoma, tiene personalidad jurídica y rinde cuentas al Estado. Bajo ella funcionan las direcciones forestales regionales, 19 tras la reorganización de marzo de 2026, que no tienen personalidad jurídica propia: no firman contratos en nombre propio, no tienen patrimonio separado, son brazos de la empresa en una zona del país. Estas son las «unidades sin personalidad jurídica» del título de la orden.
Bajo las direcciones están las subunidades, y de ellas trata la metodología. El distrito forestal es la más conocida, la «subunidad de base» en la formulación del art. 20, pero la lista incluye además secciones de aprovechamiento maderero, secciones de transformación, secciones de caminos y ferrocarriles forestales, viveros, piscifactorías de truchas, granjas cinegéticas, depósitos de madera, centros de frutos del bosque y setas, tiendas propias y secciones mixtas. Cada una de ellas recibe ahora un umbral a partir del cual puede crearse y un techo de puestos.
Dentro del distrito el descenso continúa. El distrito se divide en comarcas forestales, y la comarca se divide en demarcaciones. La demarcación forestal es, en palabras del art. 22, «la unidad de base para la gestión y la vigilancia de una superficie de patrimonio forestal». En la práctica, es la porción de bosque de la que responde un solo guarda forestal, el que la recorre, la conoce y responde si de ella desaparece madera. Una comarca reúne de media al menos cinco demarcaciones, y un distrito tiene que tener al menos dos comarcas.
Las tres cifras del art. 22 traducen eso al terreno. Cuatrocientas hectáreas de llano son cuatro kilómetros cuadrados, un cuadrado de dos por dos kilómetros. Mil trescientas hectáreas de montaña son trece kilómetros cuadrados, un cuadrado con un lado de casi 3,6 kilómetros, solo que no es un cuadrado y no es plano, son laderas, valles y caminos que dan rodeos. La metodología lo reconoce en parte: si al menos el 30% de las demarcaciones de un distrito tienen el bosque disperso en más de 12 masas separadas o esparcido en un radio de más de 30 kilómetros, la superficie media puede reducirse en un 20%. En la montaña, 1.300 hectáreas pasan a ser 1.040. El ministerio que dicta estas reglas fue reorganizado a su vez: la Decisión n.º 698/2026 le deja 511 puestos, 20 menos.
Los efectos que produce
El primer efecto es que el número de guardas forestales de un distrito pasa a ser el resultado de una división, no de una negociación. Se toma la superficie de la última declaración estadística SILV 1, se añaden los bosques privados administrados por contrato, se cuentan las cortinas forestales de protección al equivalente de 10 hectáreas por cada kilómetro, y el total se divide por 400, 800 o 1.300, según el relieve. Los relieves están también definidos con exactitud, por altitud: llano por debajo de 300 metros, monte medio entre 301 y 800, montaña por encima de 800.
De la misma operación sale también una resta que merece mirarse de cerca. El art. 22 apdo. (3) exige que la superficie tomada en cuenta se reduzca en un 30% del bosque situado en las zonas de protección estricta e integral de los parques nacionales y naturales. Un distrito de montaña con 10.000 hectáreas, de las que 3.000 en protección estricta, entra en el cálculo con 9.100 hectáreas, porque se restan 900. Dividido por 1.300, salen exactamente 7 demarcaciones, frente a las 7,7 que habrían salido sin la resta. Dicho de otro modo, el bosque más protegido aporta al distrito menos personas de campo que la misma superficie de bosque de producción.
El segundo efecto tiene que ver con la oficina, no con el campo. Cada distrito recibe un grado de organización, calculado mediante una puntuación total ponderada que la metodología denomina VPT. En ella entran la superficie administrada, la cifra de negocios y el beneficio bruto, corregidos con dos coeficientes: uno por la superficie a repoblar, otro por el «esfuerzo propio», es decir por cuánto de la cifra de negocios queda después de restar el valor de la madera en pie. Por encima de 11.000 puntos el distrito es de grado I, entre 6.501 y 11.000 es de grado II, por debajo de 6.500 es de grado III.
Lo que compra el grado, en puestos, se ve en la tabla del art. 24. Un distrito de grado I puede tener 11 puestos en el aparato central, de los que 10 son personal técnico, económico y administrativo y uno es trabajador. El grado II baja a 10, el grado III a 8. La diferencia entre los extremos se concentra en una sola fila de la tabla, «personal forestal, económico y de otra especialidad», que baja de 8 a 5. Todo el aparato de criterios, puntuaciones y coeficientes mueve, al final, tres puestos de oficina.
Para las demás subunidades, la regla es más sencilla: un umbral cuantitativo y una tabla de puestos. Una sección de aprovechamiento se justifica por encima de 50.000 metros cúbicos de madera aprovechados al año y puede tener 10 puestos en el aparato central. Una piscifactoría de truchas pasa a ser sección por encima de 60 toneladas de trucha al año, taller entre 20 y 60, cuadrilla de trabajo por debajo de 20. Una granja de faisanes pasa a ser sección por encima de 16.000 ejemplares al año. Un centro de frutos del bosque, setas, plantas medicinales y carne de caza se crea por encima de 50 toneladas comercializadas. Un depósito de madera elaborada es taller por encima de 10.000 metros cúbicos y cuadrilla por debajo de ese umbral. Y el distrito que gestiona madera elaborada puede recibir un puesto de capataz forestal por cada 8.000 metros cúbicos al año, es decir tres capataces con 24.000 metros cúbicos.
Qué ha cambiado respecto de la situación anterior
Hasta ahora, los criterios con los que se establecía cuánta gente tiene un distrito y cuándo se crea una sección eran asuntos internos de la empresa, sin publicar. La novedad no es que Romsilva cuente sus puestos, sino que la regla de contarlos ha pasado a ser un acto normativo publicado, que puede leer cualquiera, incluido un alcalde al que se le suprime el distrito del pueblo o un empleado que quiera comprobar si su puesto cabe en el techo.
La cadena de actos que lleva hasta aquí arranca en 2025. El Código Forestal, la Ley n.º 331/2024, se modificó mediante la Ordenanza de urgencia del Gobierno n.º 44/2025, para que las medidas de organización y reorganización de Romsilva pudieran aprobarse por decisión del Gobierno, dentro de un hito del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia. La decisión llegó el 12 de marzo de 2026, es la Decisión del Gobierno n.º 123/2026 y reordenó la empresa en 19 direcciones forestales regionales. La orden de ahora cierra la planta baja de esa construcción, y su fundamento, el art. 32 apdo. (2^1) del Código Forestal, exige que la metodología de las subunidades se apruebe mediante orden del titular de la autoridad.
El preámbulo resiste la comprobación. El art. 27 letra h) de la Decisión del Gobierno n.º 123/2026 da en efecto al Consejo de Administración de Romsilva la atribución de proponer esta metodología, y el art. 15 apdo. (1), invocado en el propio texto de la metodología, es el que enumera los tipos de subunidades sin personalidad jurídica de las direcciones forestales regionales. Ni el Código Forestal ni la decisión del Gobierno imponen, sin embargo, un plazo hasta el que la orden debía dictarse, a diferencia de otras obligaciones de la misma decisión, que recibieron plazos de 45, 60, 90 y 120 días.
Lo que no ha cambiado, y es importante decirlo, es el número total de empleados. El art. 2 advierte de que las disposiciones de la metodología «en principio no suponen la ampliación de la estructura de personal existente». Es una redistribución con arreglo a reglas comunes, no un plan de contrataciones. El director de cada dirección forestal tiene que defender su organigrama ante la dirección ejecutiva y el Consejo de Administración, con argumentos escritos.
Ventajas y desventajas
Lo que mejora
- La regla de dimensionamiento del personal pasa a ser pública y comprobable. Quien quiera saber por qué el distrito de su provincia tiene ocho guardas forestales y no doce puede hacer la división él mismo.
- Los criterios son los mismos para todo el país, lo que responde exactamente al problema enunciado en el art. 1, «la eliminación de las inequidades entre las unidades y subunidades de la empresa que desarrollan las mismas actividades».
- La dispersión del bosque entra en el cálculo. Un distrito con el bosque roto en más de 12 masas separadas o extendido en un radio de más de 30 kilómetros recibe una reducción del 20% de la superficie media por demarcación, es decir más gente para la misma superficie.
- Las cortinas forestales de protección y los terrenos degradados dejan de ser invisibles en el cálculo: reciben la puntuación más alta por hectárea, 1,70 y 1,25 puntos respectivamente, frente a 0,75 del bosque de montaña.
- Los umbrales de las actividades pequeñas están escritos en unidades que puede comprobar cualquiera, toneladas de trucha, metros cúbicos de madera, ejemplares de faisán, no en formulaciones elásticas.
Lo que sigue siendo un problema
- El techo de puestos del art. 24 queda anulado por el art. 25, que permite ampliar el número total de puestos en los distritos con indicadores cumplidos tres años seguidos, sin decir con cuántos.
- El dinero pesa más que el bosque. La cifra de negocios y el beneficio bruto tienen juntos un peso de 0,60 en la puntuación, frente al 0,40 de la superficie, y el coeficiente que hincha la parte financiera puede llegar a 0,40, frente a un máximo de 0,30 para la superficie.
- La superficie estrictamente protegida aporta menos guardas forestales, por la resta del 30% del art. 22 apdo. (3), aunque la vigilancia sigue siendo allí tan necesaria como en cualquier sitio.
- Varios umbrales se solapan o dejan huecos, y de ellos depende directamente el techo de personal. Un volumen de 4.000 metros cúbicos de madera aprovechada encaja a la vez en taller y en cuadrilla de trabajo.
- No hay disposiciones transitorias. Las estructuras en funcionamiento el 2 de septiembre de 2026 que no encajan en los umbrales no reciben ningún plazo de adaptación ni ninguna regla para el período intermedio.
Consejos prácticos
- Si quiere estimar cuántos guardas forestales debería tener el distrito de su zona, tome la superficie administrada, reste el 30% del bosque en protección estricta o integral, añada 10 hectáreas por cada kilómetro de cortina forestal y divida por 400, 800 o 1.300, según la altitud.
- Compruebe primero en qué forma de relieve encaja el bosque, porque el umbral se multiplica por más de tres entre el llano y la montaña. Los límites están en los 300 y en los 800 metros de altitud, y la clasificación se toma del plan de ordenación forestal, no de un mapa.
- Los propietarios de bosque que tienen contrato de administración con un distrito estatal tienen ahora una referencia: el art. 22 apdo. (7) exige que la tarifa cobrada en un año por la demarcación constituida por tiempo determinado cubra íntegramente los gastos. Si le proponen una subida, pregunte cuál es el cálculo.
- Los empleados que vean su puesto trasladado o suprimido pueden pedir la fundamentación escrita. El art. 2 obliga al director de la dirección forestal a defender la modificación ante la dirección ejecutiva y el Consejo de Administración, de modo que el documento existe.
- Si tiene en discusión un vivero, una piscifactoría de truchas o un taller, calcule la puntuación antes de la reunión. En los viveros se da un punto por cada 50 mil plantones entregados y un punto por cada 50 mil lei ingresados, como media de los dos últimos años.
- Pida a la dirección forestal regional la media de demarcaciones por comarca. El art. 21 apdo. (3) fija el mínimo de cinco como media regional, no como regla para cada comarca, de modo que una comarca infradimensionada puede ser legal solo si otra la compensa.
- La orden se aplica desde el 2 de septiembre de 2026. No espere una norma de desarrollo aparte, porque la metodología es ella misma el anexo que se aplica directamente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es, exactamente, una demarcación forestal?
¿Cuántas hectáreas tendrá una demarcación?
¿Qué significa «unidad sin personalidad jurídica» en el título de la orden?
¿Quién decide si se crea o se suprime un distrito forestal?
¿A partir de qué superficie puede constituirse un distrito forestal?
¿Cómo se calcula el grado de un distrito forestal?
¿Se pierden puestos por culpa de esta metodología?
¿La metodología sustituye a un acto anterior?
¿Desde qué fecha se aplica?
¿Qué pasa con las estructuras que ya funcionaban el 2 de septiembre de 2026 y no encajan en los umbrales?
Errores e incoherencias en el texto publicado
- Art. 25, ampliación de puestos sin techo. El art. 24 establece un «número máximo de puestos» por grados de organización, y el art. 25 permite que en los distritos que han cumplido todos los indicadores en los últimos tres años «se poate suplimenta numărul total de posturi», es decir que puede ampliarse el número total de puestos, sin decir con cuántos. El contraste con el artículo siguiente muestra que no es un descuido de estilo: el art. 26 dice con claridad «con un puesto». Tal como está redactado, el máximo del art. 24 ya no es un máximo.
- Art. 42, columna «Cuadrilla» de la tabla de puestos. La fila del total, «Aparato central, total, del que», muestra 1 puesto, pero sus componentes suman 3: un puesto TESA, es decir de personal técnico, económico y administrativo, de jefe de cuadrilla, y 2 trabajadores indirectamente productivos. Comprobado en el facsímil del Boletín Oficial de Rumanía, no es una pérdida en la extracción. No puede determinarse si una cuadrilla de transformación de la madera puede tener un puesto o tres.
- Art. 39 y art. 41, umbrales que se solapan y dejan huecos. En aprovechamiento, el taller es «hasta 25.000 metros cúbicos al año», y la cuadrilla «hasta 5.000», de modo que un volumen de 4.000 metros cúbicos cumple los dos, con techos de personal distintos, 7 puestos frente a 1. Al mismo tiempo, el intervalo de 25.001 a 50.000 metros cúbicos no encaja en ninguna categoría. La misma construcción se repite en el art. 41, donde el hueco está entre 10.001 y 15.000 metros cúbicos.
- Art. 19 y art. 31, escalas que no cierran. El grado del distrito es I por encima de 11.000 puntos, II entre 6.501 y 11.000 y III por debajo de 6.500, de modo que una puntuación de 6.500,5 no tiene grado. La VPT es por construcción decimal, porque las puntuaciones se ponderan con 0,4 y 0,3 y se corrigen con coeficientes del orden de las centésimas. En los viveros, el art. 31 da sección con una puntuación mayor o igual a 8 y taller para 6,1-8, de modo que el valor 8 encaja en las dos, y una puntuación por debajo de 4 no encaja en ninguna.
- Art. 37 letra c), umbral imposible de leer. La cuadrilla de trabajo se constituye para una «rețea de drumuri mai mică de 200-600 km», es decir una red de caminos inferior a 200-600 km. La formulación no tiene un sentido único, y una dirección que administra 150 kilómetros de camino forestal no tiene manera de saber qué estructura puede crear.
- Art. 34 apdo. (4), contradicción dentro del mismo apartado. La frase introductoria dice que una granja cinegética en régimen de complejo de caza se crea «como taller o cuadrilla de trabajo», y la letra a) inmediatamente siguiente prevé «sección» por encima de 200 puntos. Además, el valor 100 aparece en dos categorías a la vez, en taller («100-200») y en cuadrilla («menor o igual a 100»).
- Art. 46, falta el criterio anunciado. El artículo dice que las tiendas propias se crean y funcionan «en función de la cantidad y de la naturaleza de los productos comercializados, como sigue:», y la tabla que viene a continuación no contiene ningún umbral de cantidad, solo el número de puestos de la tienda física y de la virtual. La condición de creación queda sin escribir.
Análisis de la redacción
La cifra más instructiva de esta orden no está escrita en ninguna parte de ella, sale de una multiplicación. En el criterio de superficie, una hectárea de bosque de montaña aporta 0,75 puntos, y el resultado se pondera con 0,4, es decir 0,30 puntos por hectárea. En el criterio de cifra de negocios, cada 1.000 lei aportan un punto, ponderado con 0,30, es decir también 0,30. Una hectárea de bosque de montaña vale en esta escala exactamente lo mismo que mil lei de ventas. En el monte medio el equivalente sube a 1.333 lei, en el llano a 1.667, y una hectárea de cortina forestal llega a 2.267 lei. Añada que el beneficio bruto se puntúa por separado, con el mismo peso de 0,30, aunque el beneficio ya está comprendido en la cifra de negocios, y obtiene un distrito que gana puntos dos veces por el mismo leu. La parte financiera parte de 0,60 de la puntuación frente al 0,40 de la superficie, y el coeficiente de corrección que la hincha puede llegar a 0,40, mientras que el aplicado a la superficie no pasa de 0,30.
La segunda observación viene de casar tres artículos que no suelen leerse juntos. La superficie mínima de un distrito de montaña es de 7.000 hectáreas, la superficie media de una demarcación de montaña es de 1.300 hectáreas, de modo que un distrito así tiene 5,4 demarcaciones. El art. 21 apdo. (3) exige un mínimo de cinco demarcaciones por comarca, y el art. 23 exige un mínimo de dos comarcas por distrito, es decir un mínimo de diez demarcaciones. Para llegar ahí, un distrito de montaña necesitaría 13.000 hectáreas, casi el doble del umbral de creación. En el monte medio la cuenta da 6,25 demarcaciones frente a las 10 necesarias, en el llano 7,5 frente a 10. La salvación viene de un detalle de redacción: la media de cinco demarcaciones se calcula «a nivel de la dirección forestal regional», no por cada comarca. Dicho de otro modo, un distrito constituido en el umbral mínimo es legal solo porque otro distrito de la misma región tiene comarcas más grandes. La metodología funciona, pero por compensación estadística, no por coherencia interna.
La tercera observación es de calendario. La Decisión del Gobierno n.º 123/2026 entró en vigor el 12 de marzo de 2026 y dio a las direcciones forestales 45 días, es decir hasta el 26 de abril de 2026, para aprobar sus organigramas y sus reglamentos de organización. La metodología con la que se dimensiona el personal de esos organigramas la informó favorablemente el Consejo de Administración recién el 5 de agosto, a los 146 días de la decisión, la firmó el ministro el 26 de agosto, a los 167 días, y se publicó el 2 de septiembre, a los 174 días. Entre el plazo de los organigramas y la publicación de la regla de dimensionamiento pasaron 129 días. Las estructuras se dibujaron, por tanto, antes de que el instrumento de medir existiera públicamente, y la orden no contiene ninguna disposición transitoria que diga qué pasa con ellas ahora. El informe de aprobación lleva fecha de 24 de agosto, dos días antes de la firma, y de la firma a la publicación pasaron otros siete días.
Por lo demás, el acto es más honesto de lo que parecen muchas metodologías de este tipo. Dice abiertamente, en el art. 2, que no viene con puestos de más, lo que significa que toda la construcción es una redistribución. Y allí donde pone umbrales sencillos, en las piscifactorías de truchas, en las granjas de faisanes o en los depósitos de madera, los cierra correctamente, sin solapamientos y sin huecos. Lo que demuestra que los defectos de los art. 39, 41 y 37 son descuidos de redacción, no una dificultad real de la materia.
Qué debería cambiar
- Un techo numérico en el art. 25. Redactado como está ahora, permite superar sin límite el número máximo de puestos. Un «con dos puestos como máximo», siguiendo el modelo del art. 26, devolvería a la tabla del art. 24 su función de techo.
- El cierre de las escalas de umbrales. Pasar a formulaciones del tipo «por encima de X y hasta Y» en los art. 19, 31, 34, 37, 39 y 41 eliminaría tanto los solapamientos como los intervalos sin solución, sin cambiar ningún umbral.
- La corrección del total de la tabla del art. 42. La columna «Cuadrilla» tiene que mostrar 3 puestos, cuanto suman sus componentes, o los componentes tienen que reducirse a 1. Tal como está publicada, la tabla se contradice a sí misma.
- Un artículo de disposiciones transitorias. Debería decir hasta cuándo se adaptan las estructuras existentes a los nuevos umbrales y qué régimen tienen entretanto las que quedan por debajo, de manera que un distrito o una sección no funcionen en un vacío de reglas.
- La publicación de los grados y de las puntuaciones. Si la lista de los distritos con el grado y la puntuación obtenida fuera pública y se actualizara cada año, el cálculo podría comprobarse desde fuera, y el art. 1 de la metodología, que se propone eliminar las inequidades, tendría una prueba y no solo una intención.
- La separación de la vigilancia y la rentabilidad. El número de guardas forestales se calcula por superficie, pero la superficie estrictamente protegida entra con un 30% menos, y el grado del distrito se decide sobre todo por el dinero. Una regla que dejara la vigilancia fuera de los criterios financieros respondería a una objeción previsible: el bosque que no produce ingresos necesita la misma supervisión que el que sí los produce.
Texto original del acto normativo
El texto que figura a continuación se reproduce en rumano, la forma oficial de publicación.
El texto íntegro, tal como se publicó en el Boletín Oficial de Rumanía
Boletín Oficial de Rumanía n.º 737 de 2 de septiembre de 2026 16 páginas PDF, 112 KB el acto comienza en la página 6
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Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para situaciones concretas, consulta a un abogado o asesor fiscal autorizado.
