En resumen
- Hay 100 millones de euros para estaciones de recarga rápida en autopistas, en autovías y en carreteras nacionales de la red europea de transporte, y el Estado puede cubrir el 100% de los gastos elegibles. Al tipo de 5,2481 lei que utiliza la propia guía, el dinero equivale a 524,8 millones de lei. Una sola empresa no puede llevarse más de 30 millones de euros, es decir, 157,4 millones de lei, gane las sesiones que gane.
- Los ganadores se eligen por subasta, no por la calidad del expediente. De 100 puntos, 85 van a quien pide menos euros por cada kilovatio instalado y 15 a quien instala la mayor potencia. Otro criterio no hay, y en la fase de puntuación no se piden aclaraciones: si falta un documento obligatorio, el proyecto queda desestimado. La elegibilidad de la empresa se comprueba después de la clasificación, en la contratación.
- El umbral de entrada es técnico, no financiero. Un emplazamiento para camiones de la red central europea necesita un mínimo de 3.600 kW instalados y al menos dos puntos de 350 kW cada uno; uno para turismos, un mínimo de 600 kW y dos puntos de 150 kW cada uno. La primera convocatoria debe lanzarse en un plazo máximo de 30 días desde la publicación de la guía, es decir, hasta el 25 de octubre de 2026, y todo debe terminarse antes del 30 de junio de 2030. Están afectadas las empresas de cualquier tamaño, incluidas las de otros Estados miembros, pero no las de creación reciente.
Publicado: Boletín Oficial de Rumanía, Parte I, n.º 819 de 25 de septiembre de 2026, página 12, con el anexo en el n.º 819 Bis
Entrada en vigor: desde la publicación, 25 de septiembre de 2026, porque el artículo 12, apartado (3), de la Ley n.º 24/2000 sobre las normas de técnica legislativa dispone que los actos normativos, salvo las leyes y las ordenanzas, producen efectos desde la fecha de publicación en el Boletín Oficial de Rumanía (Monitorul Oficial) si ellos mismos no contienen una fecha posterior
La orden tiene tres artículos y una página. Su anexo, la Guía del solicitante, ocupa más de doscientas páginas en una edición aparte del Boletín Oficial de Rumanía y dice, por fin, cómo se reparte el dinero del Fondo de Modernización destinado a las estaciones de recarga de las grandes carreteras. El régimen de ayudas estatales existía desde agosto de 2025, y sus condiciones técnicas se reescribieron unos días antes, mediante un paquete de cinco órdenes que cambiaron los umbrales de potencia. Lo que faltaba era la guía, es decir, las reglas del concurso.
El dinero viene de la Unión Europea, pero por un camino distinto del de los programas de cohesión. El Fondo de Modernización es un mecanismo europeo, creado por el artículo 10d de la Directiva 2003/87/CE, la que puso en pie el régimen de comercio de derechos de emisión, y funciona con arreglo al Reglamento de Ejecución (UE) 2020/1001. Rumanía recibe de él fondos no reembolsables, y el Ministerio de Transportes e Infraestructuras los administra, como organismo delegado para el subsector del transporte, sobre la base de la Ordenanza de urgencia del Gobierno n.º 60/2022.
Todo el régimen vale 299 millones de euros para el periodo 2023-2028. La submedida 1, la de esta guía, recibe 100 millones, es decir, el 33,4% del total. El resto va a las demás submedidas, que no son objeto de este acto. Al tipo InforEuro de junio de 2026, recogido en la guía como 5,2481 lei por euro, la submedida 1 dispone de 524,8 millones de lei, y el techo por empresa, 30 millones de euros, equivale a 157,4 millones de lei. Dicho de otro modo, tres empresas que pidan el máximo consumirían el 90% del presupuesto de la submedida.
La regla de base del concurso es simple y dura: gana quien pide menos por la misma potencia instalada. La ayuda solicitada más baja, medida en euros por kilovatio instalado, recibe 85 puntos, la más alta recibe cero, y el resto se coloca linealmente entre ambas. El segundo criterio, que vale 15 puntos, premia la potencia total instalada: el proyecto mayor se lleva 15 puntos, el menor se lleva cero. Las puntuaciones se suman, las solicitudes se ordenan de mayor a menor y se financian hasta que se agota el dinero de la convocatoria. Lo que sobra pasa a la lista de reserva.
Los efectos que produce
El primer efecto es poner el reloj en marcha. La guía dice que la convocatoria se lanza en un plazo máximo de 30 días desde su publicación en el Boletín Oficial de Rumanía, es decir, hasta el 25 de octubre de 2026, mediante anuncio en la página del ministerio. El periodo de presentación lo fija ese anuncio. La guía tiene una sección titulada «Perioada de depunere a propunerilor de proiecte», el periodo de presentación de las propuestas de proyecto, pero dentro de ella no figura ninguna duración, solo que el ministerio puede prorrogar el plazo.
Sigue el traslado de la decisión de las manos de los evaluadores a las de los licitadores. No hay baremo de calidad, ni puntuación por la madurez del proyecto, por el emplazamiento o por el impacto ambiental. Hay dos números: euros por kilovatio y kilovatios. El análisis de oportunidad, la evaluación ambiental y la autoevaluación relativa al principio de no causar un perjuicio significativo se presentan obligatoriamente, so pena de desestimación del expediente, pero no aportan ningún punto. Son condiciones de entrada, y el desempate se juega en otro sitio.
El tercer efecto afecta a quienes no superan el umbral técnico. Para camiones, un emplazamiento de la red viaria central europea necesita al menos dos puntos de recarga de 350 kW cada uno y una potencia total instalada y absorbida de un mínimo de 3.600 kW; en la red global, de 1.500 kW. En las carreteras nacionales que vayan a ser sustituidas por autopistas o autovías, los umbrales bajan a 2.800 kW y a 1.400 kW. Para turismos, el mínimo es de 600 kW y dos puntos de 150 kW cada uno. Cada punto debe tener al menos un conector CCS Combo 2, y las estaciones deben ser accesibles a cualquiera, 24 horas de cada 24, los siete días de la semana, a precios de mercado.
El cuarto efecto es el orden invertido de las comprobaciones. El texto dice expresamente que la primera fase es la técnico-económica, en la que se cuentan los documentos y se otorga la puntuación, y que la comprobación administrativa y de elegibilidad se hace después, en la fase de contratación. Una empresa en concurso de acreedores, con deudas tributarias o en dificultades financieras puede llegar, por tanto, a lo más alto de la clasificación y ocupar dinero de la asignación hasta el momento en que se le piden los certificados.
El quinto efecto tiene que ver con lo que queda a cargo del ganador. La ayuda cubre hasta el 100% de los gastos elegibles, pero la lista de gastos no elegibles es larga: el impuesto sobre el valor añadido, el proyecto técnico, los informes y las autorizaciones, el análisis de oportunidad, la gestión del proyecto, la auditoría financiera, la información y la publicidad, la explotación de la inversión. La información y la publicidad son incluso obligatorias y, aun así, no elegibles. Todo eso se paga con recursos propios o atraídos, en una forma que no sea ella misma ayuda pública, y los bienes deben conservarse cinco años después de la finalización, con una auditoría energética anual realizada por personal autorizado por la Autoridad Nacional de Regulación en el Ámbito de la Energía.
Qué ha cambiado respecto de la situación anterior
Hasta esta orden existía el régimen de ayudas estatales, aprobado por la Orden del ministro de Transportes e Infraestructuras n.º 1.319 de 12 de agosto de 2025, pero no existía el procedimiento de acceso. Un régimen dice quién puede recibir ayuda y dentro de qué límites; la guía dice cómo se presenta la solicitud, cómo se puntúa y cómo se recurre. Sin ella, el dinero no podía gastarse.
La primera novedad es el mecanismo de selección. El artículo 36 bis del Reglamento (UE) n.º 651/2014, fundamento del régimen, permite una intensidad de la ayuda del 100% de los gastos elegibles solo si la asignación se hace mediante un procedimiento de licitación competitiva construido con reglas precisas. La guía recoge esas reglas tal cual: el 85% de los criterios expresado en la ayuda solicitada por punto de recarga, medida en euros por kilovatio instalado, y el 15% en potencia instalada. La proporción no es una elección del ministerio, sino el precio que hay que pagar para poder financiar el total.
La segunda novedad es el cierre de la lista de emplazamientos. Los emplazamientos incluidos en el proyecto en el momento de la presentación ya no pueden modificarse ni sustituirse en ninguna fase, ni siquiera durante la ejecución. Quien pierda por el camino un acuerdo de acceso o un informe técnico de conexión se queda con el proyecto sin terminar y con la obligación de devolver las cantidades.
La tercera novedad es la exclusión de las empresas de nueva creación. La guía las define como las constituidas en el año de la presentación o en el anterior, sin cuentas anuales aprobadas, o bien las que no han desarrollado actividad económica, aunque no más de tres ejercicios fiscales consecutivos, y las deja fuera de las convocatorias. En un mercado en el que muchos operadores de recarga son sociedades creadas expresamente para el proyecto, la condición elimina un segmento entero de posibles licitadores.
La cuarta novedad es el criterio de desempate en caso de igualdad de puntuación. La guía dice que, en caso de empate, tiene prioridad el proyecto con el importe solicitado mayor. La regla va exactamente al revés que el criterio principal, que da 85 puntos a quien pide menos.
Ventajas y desventajas
Lo que mejora
- Los criterios de selección son dos números comprobables. Quien quiera impugnar una clasificación puede rehacer el cálculo con la fórmula de la guía, porque está publicada íntegramente.
- La intensidad de la ayuda puede llegar al 100% de los gastos elegibles, incluidas las obras de conexión a la red eléctrica, que suelen ser la parte más cara y más imprevisible de una estación de gran potencia.
- Los umbrales técnicos están escritos en kilovatios y en número de puntos de recarga, y el conector CCS Combo 2 se impone de forma explícita, lo que elimina las discusiones sobre interoperabilidad en la recepción.
- El acceso público permanente y no discriminatorio, con precios de mercado para terceros, es condición de financiación. Una estación pagada con dinero público no puede reservarse para la flota propia.
- Los proyectos pueden presentarse en asociación, sin límite de número de socios, lo que permite a un operador de recarga asociarse con el titular del área de servicio o con un comercializador de energía.
- Cuando la solución de conexión da servicio también a otros consumidores, los gastos elegibles se determinan en proporción al peso de la potencia que necesitan las estaciones. La regla cierra la vía más cómoda para inflar la factura con obras que aprovechan a otro.
Lo que sigue siendo un problema
- La fórmula de puntuación divide por la diferencia entre la oferta más baja y la más alta, así que no produce ningún resultado cuando las ofertas son iguales o cuando hay un solo licitador. Véase la sección de errores más abajo.
- El Reglamento (UE) n.º 651/2014, fundamento de todo el régimen, expira el 31 de diciembre de 2026, y desde la publicación de la guía hasta entonces quedan 98 días. La guía no dice nada sobre qué ocurre con los expedientes contratados después de esa fecha, aunque el régimen que desarrolla ha recibido hace poco justamente una cláusula de ese tipo.
- La elegibilidad del solicitante se comprueba después de la clasificación. Un proyecto desestimado en la contratación libera dinero, pero la guía no dice si la lista de reserva sube en su lugar, ni cómo.
- El techo anual de 149,5 millones de euros por procedimiento es un 49,5% mayor que todo el presupuesto de la submedida, 100 millones. El límite no puede llegar a operar nunca aquí, pero figura en la guía como si contara.
- El presupuesto de la submedida está expresado en euros, sin tipo de conversión, mientras que el techo por empresa tiene uno fijado, 5,2481 lei. La línea por la que se corta la clasificación depende, por tanto, de una cifra que la guía no da.
- El porcentaje del 100% se aplica a una base estrecha. El proyecto técnico, los informes, la gestión del proyecto, la auditoría financiera, la información, la publicidad y el impuesto sobre el valor añadido quedan a cargo del beneficiario, y la guía no da ningún orden de magnitud para ellos.
Consejos prácticos
- La fecha de la convocatoria está en la página del ministerio. El anuncio de cada sesión se publica allí y contiene el periodo de presentación, que la guía no fija. El plazo máximo de lanzamiento es el 25 de octubre de 2026.
- Calcule desde el principio los euros por kilovatio instalado, porque ese es el número que decide 85 de los 100 puntos. Un proyecto caro en relación con la potencia pierde el concurso por bien escrito que esté el resto del expediente.
- Revise los documentos obligatorios antes de presentar la solicitud, uno por uno. En la fase de puntuación no se piden aclaraciones, y la falta de un solo documento lleva a la desestimación, sin derecho a subsanación.
- Fije los emplazamientos de forma definitiva. Los emplazamientos ya no pueden cambiarse en ninguna fase, así que el acuerdo del administrador de la carretera y el derecho de uso válido durante al menos cinco años desde el pago final se obtienen antes de presentar la solicitud.
- Prepare el indicador de solvencia. La relación entre las deudas totales y los fondos propios debe ser positiva e inferior a 7,5 en el último ejercicio financiero; de lo contrario necesitará una carta de garantía en la contratación.
- Presupueste aparte la parte no elegible. El proyecto técnico, los informes, la gestión, la auditoría, la información, la publicidad y el impuesto sobre el valor añadido se pagan con recursos propios o atraídos, y estos no pueden ser ellos mismos ayuda pública.
- No empiece las obras antes de presentar la solicitud. El primer pedido en firme de equipos o cualquier compromiso que haga irreversible la inversión anula el efecto incentivador y convierte todo el proyecto en no elegible.
Preguntas frecuentes
¿Quién puede pedir el dinero?
¿Cuánto dinero puede llevarse una empresa?
¿Cómo se elige al ganador?
¿Qué potencia mínima debe tener una estación?
¿Hasta cuándo hay que terminar el proyecto?
¿Puede acumularse este dinero con otra ayuda?
¿Qué hago si no estoy conforme con la clasificación?
¿El dinero es europeo o del presupuesto del Estado?
Errores e incoherencias en el texto publicado
- Guía del solicitante, capítulo 4, punto 4.1.1, criterios 1 y 2. Las dos fórmulas de puntuación dividen por la diferencia entre el valor más bajo y el más alto presentados en la sesión. Cuando todos los licitadores declaran el mismo valor, y el caso extremo es el de un único licitador, el denominador se vuelve cero y la puntuación no puede calcularse. Es más, el único participante sería a la vez el más bajo y el más alto, así que tendría que recibir al mismo tiempo 85 puntos y cero. La guía no prevé ninguna regla supletoria para esa situación, aunque ella misma anticipa un procedimiento «în care toți solicitanții primesc ajutor», es decir, en el que todos los solicitantes reciben ayuda, y pide al ministerio que corrija la competencia solo en las sesiones siguientes, reduciendo el presupuesto. Como la clasificación es el único mecanismo de asignación, sin puntuación no se puede adjudicar nada.
Análisis de la redacción
La mayor presión sobre esta guía no se ve en ella. Todo el régimen se apoya en el artículo 36 bis del Reglamento (UE) n.º 651/2014, y el reglamento expira el 31 de diciembre de 2026. Desde la publicación de la guía, el 25 de septiembre de 2026, hasta ahí quedan 98 días. Si el ministerio agota el plazo de lanzamiento, 30 días, quedan 68. En ese intervalo tendrían que caber el anuncio de la convocatoria, el periodo de presentación, la evaluación técnico-económica, 30 días de reclamaciones, otros 30 para resolverlas, 15 días hábiles para los documentos de contratación y la firma de los contratos. La fecha de concesión de la ayuda es, según la propia definición de la guía, la fecha de la firma del contrato de financiación. El calendario no cabe. El ministerio ha publicado hace poco cinco órdenes que añaden exactamente una cláusula sobre la expiración del reglamento a los regímenes que administra, incluido este; la guía, publicada después de ellas, no la recoge y no dice nada sobre qué ocurre con los expedientes que queden sin firmar el 1 de enero de 2027.
La segunda observación sale de la forma en que se combinan los dos criterios. Ambos son relativos, es decir, la puntuación solo mide la posición frente a los demás de la misma sesión. La consecuencia se ve mejor con dos participantes: el más barato se lleva 85 puntos y el otro cero, tanto si la diferencia entre ellos es de un euro por kilovatio como si es de cien. Un concurso con tres ofertas próximas produce las mismas diferencias de puntuación que uno con tres ofertas alejadas. Y el segundo criterio empuja en dirección contraria al primero: más potencia da puntos, pero cuesta dinero, así que sube el precio por kilovatio. Un licitador racional se entera de cuál era la combinación ganadora solo después del cierre de la sesión, porque las dos cosas dependen de lo que hayan presentado los demás.
La tercera observación es de dimensiones. La submedida tiene 100 millones de euros, y el techo por empresa es de 30 millones. Tres licitadores en el techo agotan el 90% del presupuesto, y el cuarto se queda con las sobras. Al mismo tiempo, la guía repite el techo anual del régimen, 149,5 millones de euros por procedimiento de licitación, que es un 49,5% mayor que todo el presupuesto de la submedida y no puede llegar a operar nunca aquí. Tampoco los umbrales técnicos ayudan a la competencia: un solo emplazamiento para camiones en la red central exige 3.600 kW instalados y absorbidos, es decir, una acometida industrial y un informe técnico de conexión que no obtiene cualquiera. Con un número pequeño de licitadores capaces de superar el umbral, el criterio de precio, construido para simular un mercado, corre el riesgo de ordenar solo a tres o cuatro actores ya conocidos.
La cuarta observación es sobre el orden de las fases. La puntuación se otorga antes de la comprobación de elegibilidad, y en la fase de puntuación no se piden aclaraciones. Esa combinación convierte la evaluación en un recuento de documentos y aplaza a la contratación todas las preguntas difíciles: si la empresa tiene deudas, si está en dificultades, si el terreno está libre de cargas. El dinero que libera un proyecto caído entonces se queda sin destinatario, porque la guía no dice si la lista de reserva sube. Y el desempate, que da prioridad al proyecto con el importe solicitado mayor, contradice todo lo que hace el criterio de 85 puntos, porque premia precisamente a quien pide más al Estado.
Qué debería cambiar
- Las fórmulas deberían tener una regla para el caso en que las ofertas sean iguales. Una frase del tipo «si el valor más bajo es igual al más alto, todos los proyectos reciben la puntuación máxima del criterio» salvaría una sesión con un solo licitador, que de otro modo no puede evaluarse en absoluto.
- La guía debería decir qué ocurre con los expedientes contratados después del 31 de diciembre de 2026. El fundamento de ayuda estatal expira entonces, y la cláusula ya existe en el régimen que la guía desarrolla. Sin ella, un ganador corre el riesgo de enterarse después de la evaluación de que ya no se le puede firmar el contrato.
- La sección sobre el periodo de presentación debería contener un periodo. Un mínimo escrito, por ejemplo de 60 días desde el lanzamiento de la convocatoria, daría a todos el mismo tiempo de preparación y haría comprobable la condición europea de publicidad previa suficiente.
- La comprobación de la elegibilidad debería hacerse antes de la puntuación, o al menos a la vez que ella. De lo contrario, la clasificación publicada puede contener empresas que no tienen derecho a recibir ayuda, y el presupuesto queda bloqueado en ellas hasta la contratación.
- El desempate debería premiar el importe más bajo. Tal como está escrita ahora, la regla anula, en el caso límite, la lógica por la que se dan 85 de los 100 puntos.
- La guía debería decir a qué tipo se convierte el presupuesto de la submedida. El techo por empresa tiene uno fijado, 5,2481 lei; la asignación por la que se corta la clasificación no lo tiene, aunque de ella depende quién entra en la financiación y quién se queda en la lista de reserva.
Texto original del acto normativo
El texto que figura a continuación se reproduce en rumano, la forma oficial de publicación.
El texto íntegro, tal como se publicó en el Boletín Oficial de Rumanía
Boletín Oficial de Rumanía n.º 819 de 25 de septiembre de 2026, página 12, con el anexo en el n.º 819 Bis 16 páginas PDF, 143 KB el acto comienza en la página 12
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Las demás ediciones citadas: nr. 819 bis/2026
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Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para situaciones concretas, consulta a un abogado o asesor fiscal autorizado.
