En resumen
- El Estado paga el 75% de la batería doméstica, pero nunca más de 15.000 lei con IVA. El programa se dirige exclusivamente a las personas físicas que ya tienen la condición de prosumidor, es decir, paneles fotovoltaicos conectados a la red y un contrato de prosumidor a su nombre. El sistema de almacenamiento debe tener como mínimo 10 kWh, funcionar con litio o sodio, no con plomo, y aguantar al menos 5.000 ciclos de carga y descarga.
- Los dos topes chocan entre sí en los sistemas pequeños. El 75% cubre los 15.000 lei enteros solo en un proyecto de 20.000 lei. Pero el estándar de coste máximo elegible es de 1.500 lei por cada kWh instalado, de modo que un sistema de 10 kWh, el mínimo admitido, tiene como mucho 15.000 lei de gastos elegibles y recibe como mucho 11.250 lei. Para llegar al tope de 15.000 lei hace falta una batería de al menos 13,34 kWh.
- No importa quién se inscribe primero, sino quién pone más dinero propio. Los expedientes se ordenan por una puntuación de 100 puntos como máximo, la mitad por la capacidad de la batería y la mitad por la aportación propia. La puntuación máxima exige una batería de más de 20 kWh y una aportación propia de al menos 25.000 lei, es decir, un proyecto de 40.000 lei, en el que la financiación pública baja al 37,5%. La orden entra en vigor el 14 de septiembre de 2026, y la fecha de apertura de la convocatoria se fija aparte, por resolución del presidente de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente.
Publicado: Boletín Oficial de Rumanía (Monitorul Oficial) n.º 775 de 14 de septiembre de 2026
Entrada en vigor: 14 de septiembre de 2026, fecha de la publicación
El Ministerio de Medio Ambiente, Aguas y Bosques ha dictado la orden que aprueba la guía por la que la Administración del Fondo para el Medio Ambiente pagará hasta 15.000 lei con IVA por una batería de almacenamiento montada en una casa que ya tiene paneles solares. Es el segundo esquema de almacenamiento abierto en la misma semana, después de los 650 millones de euros para paneles y baterías en ayuntamientos, colegios y hospitales, publicados tres días antes, el 11 de septiembre de 2026. La diferencia de trato entre uno y otro es considerable: las instituciones públicas reciben el 100% de los gastos elegibles, mientras que el prosumidor persona física pone de su bolsillo al menos una cuarta parte del valor del proyecto.
La orden tiene dos artículos y un anexo. El artículo 1 aprueba la guía de financiación y el artículo 2 dispone su publicación en el Boletín Oficial de Rumanía. La guía propiamente dicha, con 35 artículos y cuatro anexos, ocupa el resto de las 16 páginas de la edición n.º 775. La firmó la ministra Diana-Anda Buzoianu en Bucarest, el 11 de septiembre de 2026, sobre la base del informe de aprobación n.º 60.836 de 8 de septiembre de 2026 de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente.
El solicitante elegible se define en una sola frase, en el artículo 5 apartado (1): la persona física que tiene la condición de prosumidor. No pueden inscribirse empresas, comunidades de propietarios ni ayuntamientos, y el punto de consumo no puede destinarse a actividad económica o profesional, salvo que esta tenga contador aparte. La batería debe servir exclusivamente al punto de consumo por el que el solicitante es prosumidor, y si la instalación fotovoltaica carece de inversor híbrido, este puede montarse como muy tarde en la puesta en servicio del sistema de almacenamiento, pero a cargo del beneficiario: el coste del inversor se declara no elegible en el artículo 6 apartado (2).
La financiación nunca llega directamente al ciudadano. La Administración del Fondo para el Medio Ambiente no firma contrato con el beneficiario persona física, sino con el instalador, que monta el sistema, emite la factura con el importe estatal desglosado y pide después la liquidación. El instalador tiene que ser un operador económico con código CAEN 4321, trabajos de instalaciones eléctricas, disponer de acreditación ANRE de tipo B con una antigüedad mínima de 12 meses y comprometerse a no subcontratar el montaje. La lista de los validados se publica en la página de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente, y el beneficiario elige uno de ellos a través de la aplicación informática de la institución.
El programa tiene carácter plurianual y se aplica en todo el país, con cargo a los ingresos del Fondo para el Medio Ambiente procedentes de la subasta de derechos de emisión de gases de efecto invernadero. La guía no fija ni un presupuesto total ni una fecha de apertura. Las convocatorias de inscripción y los importes asignados a cada una se aprueban por resolución del presidente de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente y se publican en la página de la institución.
Los efectos que produce
La orden entra en vigor el 14 de septiembre de 2026, fecha de su publicación en el Boletín Oficial de Rumanía. Es un acto del titular de un órgano central especializado de la administración pública, y a esos actos no se les aplica el plazo de tres días: conforme al artículo 12 apartado (3) de la Ley n.º 24/2000, entran en vigor en la fecha de la publicación si ellos mismos no fijan otra posterior. El artículo 2 de la orden no fija ninguna.
El primer efecto práctico es que todavía no puede inscribirse nadie. La guía está en vigor, pero las inscripciones arrancan solo después de que el presidente de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente apruebe la primera convocatoria y de que se publique la lista de instaladores validados. La guía permite, en el artículo 8 apartado (1) letra h), que la inscripción de los solicitantes corra en paralelo a la validación de los instaladores, de modo que los dos calendarios no son necesariamente sucesivos.
El segundo efecto es que el tamaño de la batería se convierte en una decisión financiera, no técnica. La puntuación se compone de dos criterios de 50 puntos cada uno. La capacidad aporta 2,5 puntos por cada kWh, así que el mínimo de 10 kWh vale 25 puntos y a partir de 20 kWh se obtienen los 50 puntos máximos. El resto de los puntos vienen de la aportación propia, según una fórmula que multiplica por 30 la relación entre el dinero del beneficiario y el dinero del Estado. En el proyecto de 20.000 lei, donde el Estado paga el máximo de 15.000, esa relación es de un tercio y aporta 10 puntos. Los 50 puntos se alcanzan solo cuando el dinero del beneficiario llega a 25.000 lei, es decir, en un proyecto de 40.000 lei.
El tercer efecto lo nota quien compra barato. El artículo 26 apartado (10) prevé que, si el valor de la aportación propia o la capacidad del sistema que resultan de los documentos son menores que los declarados en la inscripción y llevan a una puntuación inferior, la Administración del Fondo para el Medio Ambiente no liquida los gastos correspondientes al proyecto. No reduce la financiación en proporción, no recalcula: no liquida nada. Como la puntuación de la aportación propia es una función continua, cualquier rebaja de precio obtenida después de inscribirse baja la puntuación, salvo para quienes ya estaban en el tope de 50 puntos.
El cuarto efecto tiene que ver con los plazos. El beneficiario dispone de 90 días desde la publicación de la lista de solicitantes aprobados para elegir instalador; de lo contrario se entiende que ha renunciado a la financiación. El montaje y la puesta en servicio deben hacerse en un plazo máximo de 12 meses contados desde esa misma fecha, plazo que sube a 18 meses solo si la inversión está terminada y ya se ha pedido la actualización del certificado de conexión, y la prórroga la solicita el instalador, no el beneficiario. El pago al instalador se hace en un máximo de 60 días desde la presentación de la solicitud de liquidación.
El quinto efecto se extiende más allá del montaje. El seguimiento dura un año desde la emisión del certificado de conexión actualizado. Durante ese tiempo, el beneficiario debe mantener el sistema en funcionamiento, permitir visitas al emplazamiento, no modificar la instalación ni el inmueble de manera que se vea afectada la inversión y no transmitir el inmueble a una persona jurídica o a una entidad que desarrolle actividades económicas, con la excepción de la hipoteca. Los documentos cargados en la inscripción se conservan hasta el final del seguimiento.
La batería entra también en otra cuenta. La metodología de la ANRE aplicable desde el 25 de septiembre de 2026 cuenta la energía sacada del almacenamiento igual que la producida, cuando una comunidad de energía pide la reducción de la tarifa de distribución.
Qué ha cambiado respecto de la situación anterior
Hasta esta orden, el Estado financiaba a los prosumidores personas físicas solo para los paneles, a través del programa aprobado por la Orden del ministro de Medio Ambiente, Aguas y Bosques n.º 1.063/2023, conocida por el público como Casa Verde Fotovoltaice. Allí la batería no era gasto elegible. Quien quería almacenamiento lo pagaba entero de su bolsillo. El programa de ahora se dirige exclusivamente a quienes ya han pasado por la primera etapa: la condición de entrada no es la intención de montar paneles, sino la condición de prosumidor adquirida previamente, acreditada con contrato de prosumidor y certificado de conexión.
El mecanismo de liquidación se ha tomado casi idéntico del programa de paneles: contrato con el instalador, no con el beneficiario, factura con el importe estatal desglosado, solicitud de liquidación presentada por el instalador para un mínimo de diez sistemas a la vez si tiene más de diez beneficiarios inscritos. La guía trae, eso sí, exigencias nuevas. La factura debe llevar un código QR que incluya el número y la fecha de la factura, la dirección de ejecución, el nombre, los apellidos y el número de identificación personal del beneficiario, el número y la fecha del certificado de conexión actualizado y la capacidad del sistema. El instalador queda obligado, por el contrato de participación, a comunicar cada año a la Administración del Fondo para el Medio Ambiente datos sobre la energía efectivamente almacenada por los sistemas montados.
También ha cambiado la forma de seleccionar. En el programa de paneles, el orden era en esencia el de la inscripción. Aquí hay un baremo de puntuación, y en caso de empate el desempate se hace primero por el valor de la aportación propia, después por la capacidad del sistema y solo al final por la fecha y la hora de la inscripción. Quien se inscribe primero pero pone menos dinero pierde frente a quien presenta más tarde un expediente más caro.
Frente al esquema abierto el 11 de septiembre de 2026 para las entidades públicas, la diferencia no es solo de porcentaje. Allí la batería debe dimensionarse para entre 2 y 4 horas de la potencia de la central existente, es decir, no puede ser ni demasiado pequeña ni estar sobredimensionada. Aquí, la guía pide solo un mínimo de 10 kWh y compatibilidad técnica con la instalación fotovoltaica a la que sirve, sin ninguna relación entre la capacidad de la batería y la potencia de los paneles. Un hogar con 3 kW de paneles y otro con 10 kW entran bajo las mismas reglas y pueden pedir la misma capacidad.
Ventajas y desventajas
Lo que mejora
- El beneficiario no adelanta la parte del Estado. El instalador factura la diferencia y el importe público se liquida directamente en su cuenta de tesorería, así que el prosumidor paga solo la aportación propia.
- Las exigencias técnicas están escritas con umbrales verificables, no con fórmulas elásticas: mínimo 10 kWh, mínimo 5.000 ciclos, garantía de al menos 5 años, sistema de gestión de la batería que vigila la temperatura, la tensión y las corrientes máximas de carga y descarga.
- Los acumuladores de plomo quedan excluidos de forma expresa, sea cual sea su tecnología constructiva, y los componentes deben estar certificados por un organismo acreditado. Es una barrera real frente a los sistemas baratos y de vida corta.
- El expediente de inscripción tiene ocho documentos y se carga en línea, sin acudir a ninguna ventanilla. La solicitud de financiación se cumplimenta a máquina y es válida sin firma.
- El expediente puede retirarse y volver a presentarse hasta el cierre de la convocatoria, sin perder el derecho a participar.
- El beneficiario puede cambiarse a otro instalador validado hasta dos veces en los primeros 90 días, más una vez después. Si el instalador elegido no lo asume en 5 días, puede escoger otro de inmediato.
- Si la aplicación informática no funciona, todos los plazos que dependen de ella se prorrogan por ese mismo tiempo, y las convocatorias pueden suspenderse hasta la reparación.
Lo que sigue siendo un problema
- El tope de 15.000 lei no se alcanza con un sistema situado en el límite inferior. Con el estándar de coste de 1.500 lei por kWh, un sistema de 10 kWh tiene como mucho 15.000 lei de gastos elegibles, y el 75% de esa cifra son 11.250 lei.
- Por encima de un proyecto de 20.000 lei, el porcentaje real baja del 75%: en 30.000 lei llega al 50% y en 40.000 lei, el valor que da la puntuación máxima, al 37,5%.
- La puntuación premia el gasto, no la eficiencia. Quien puede sacar 25.000 lei del bolsillo adelanta a quien dimensiona correctamente la batería para su propio consumo.
- El inversor híbrido, obligatorio si la instalación no tiene ya uno, no es elegible, pero sí entra en el valor total del proyecto. Su coste se suma a la aportación propia, de modo que sube la puntuación sin que el Estado ponga un leu en él.
- Una rebaja de precio obtenida después de la inscripción puede anular toda la financiación, no solo una parte, si baja la puntuación respecto de la declarada.
- Ni el presupuesto del programa ni la fecha de apertura de la convocatoria figuran en la guía. Ambos se fijan más tarde, por resolución del presidente de la Administración del Fondo para el Medio Ambiente.
- La guía fija plazos cortos para el solicitante, 5 días para aclaraciones, pero ningún plazo para que la institución resuelva las reclamaciones presentadas en los 30 días siguientes a la publicación de las listas.
- Si el solicitante fallece antes de la aprobación de la financiación, los derechos no se transmiten a los herederos y el expediente se pierde.
Consejos prácticos
- Compruebe primero si es prosumidor sobre el papel, no solo de hecho. Necesita un contrato de prosumidor a su nombre y un certificado de conexión para el punto de consumo donde se monta la batería. Sin ellos, el expediente no puede prosperar, por muchos paneles que haya en el tejado.
- Haga el cálculo del tope antes de pedir presupuestos. Multiplique la capacidad que quiere, en kWh, por 1.500 lei: eso es lo que se admite como gasto elegible. Tome el 75% del resultado y compárelo con 15.000 lei. Por debajo de 13,34 kWh, el tope no se alcanza, cueste lo que cueste el sistema.
- Decida a conciencia si entra en la competición por puntos. Un sistema de 10 kWh con la aportación propia mínima suma 35 puntos de 100. Si la convocatoria tiene poco presupuesto y muchas solicitudes, un expediente así se queda fuera de la financiación, y la guía dice expresamente que los proyectos no seleccionados por falta de presupuesto no pasan a la convocatoria siguiente ni pueden reclamarse por ese motivo.
- Declare en la inscripción valores que pueda sostener. En la liquidación, el dinero propio y la capacidad pueden ser iguales o mayores que los valores declarados sin que cambie la puntuación, pero si salen menores y la puntuación baja, no se liquida nada. Redondee a la baja la capacidad y a la baja la aportación, nunca al revés.
- Pida al proveedor la ficha técnica antes de firmar nada. Necesita, negro sobre blanco, una capacidad mínima de 10 kWh, tecnología de iones de litio, LiFePO4, iones de sodio o equivalente sin plomo, un mínimo de 5.000 ciclos, garantía de al menos 5 años y sistema de gestión de la batería. La certificación la hace un organismo acreditado conforme a SR EN/ISO 17065.
- Reúna con tiempo los certificados de situación fiscal, el del Estado y el del ayuntamiento, más una factura de electricidad de menos de 6 meses. Si ejecuta el proyecto en una dirección distinta de la de su domicilio, necesita también el certificado fiscal del ayuntamiento de esa localidad.
- Cargue los documentos electrónicos en el formato original en que los recibió. El escaneo o la fotografía de un documento emitido electrónicamente se rechaza, y la aplicación no permite sustituir lo que ya ha cargado.
- Apunte en el calendario los 90 días para elegir instalador y los 12 meses para el montaje, ambos contados desde la publicación de la lista de solicitantes aprobados, no desde la inscripción. La prórroga hasta 18 meses la pide el instalador, no usted, y solo si la solicitud llega a la Administración del Fondo para el Medio Ambiente antes de que venzan los 12 meses.
- Pida la actualización del certificado de conexión nada más poner en servicio el sistema. Sin él no puede emitirse una factura conforme, así que no puede liquidarse nada, y desde la fecha de su emisión empieza además el año de seguimiento.
- No venda ni transmita el inmueble a una empresa mientras esté en seguimiento. La transmisión a una persona jurídica o a una entidad con actividad económica está prohibida, salvo la hipoteca, y el incumplimiento de las obligaciones obliga a devolver los importes.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo puedo presentar la solicitud?
¿Cuánto dinero recibo, en concreto?
¿Qué es el estándar de coste de 1.500 lei por kWh?
¿Tengo que tener ya paneles fotovoltaicos?
¿Paga el Estado el inversor híbrido?
¿Cómo se calcula la puntuación?
¿Qué ocurre en caso de empate?
¿Qué pasa si el sistema sale más barato de lo que declaré?
¿Qué baterías se aceptan?
¿Puedo presentar varias solicitudes?
¿Quién me monta la batería?
¿Qué obligaciones tengo después del montaje?
¿Puedo reclamar si me rechazan?
Errores e incoherencias en el texto publicado
- Artículo 19 apartado (4) letra a) de la guía: una misma frase señala dos bases de cálculo distintas para la mitad de la puntuación. El texto anuncia que la aportación propia se puntúa «raportat la valoarea totală a proiectului», es decir, en relación con el valor total del proyecto, mientras que la fórmula impresa justo a continuación divide la aportación propia entre la financiación concedida por la Administración del Fondo para el Medio Ambiente, no entre el valor total. La diferencia no es teórica: para el mismo expediente, en un proyecto de 20.000 lei, con 15.000 lei de financiación y 5.000 lei de aportación propia, la fórmula da 10 puntos y la referencia al valor total da 7,5. Más grave todavía, el tope que se establece acto seguido, «pentru o valoare mai mare de 50 se acordă punctajul maxim de 50 de puncte», resulta inalcanzable en la segunda lectura: la relación entre la aportación propia y el valor total es siempre menor que uno, de modo que el resultado de multiplicar por 30 no puede superar los 30 puntos, y la puntuación máxima de 100 puntos prevista en el apartado (3) del mismo artículo no podría obtenerse nunca. El anexo n.º 3, la solicitud de financiación, ahonda la incoherencia: en la letra C punto 1 pide el «procentul contribuției proprii», el porcentaje de la aportación propia, una magnitud que solo tiene sentido referida al valor total, mientras que el apartado (1) del artículo 19 dice que el solicitante declara la «valoarea contribuției proprii», el importe de la aportación propia. El criterio decide el orden de selección, es decir, quién recibe financiación y quién no.
- Artículo 24 apartado (4) de la guía y punto 2.2 del contrato de participación, anexo n.º 2: el periodo de liquidación empieza en dos fechas distintas, separadas por 90 días. La guía dice que el periodo de liquidación de los gastos elegibles es de 24 meses y «se calculează de la data expirării termenului de 90 de zile prevăzut la art. 22 alin. (1) pentru selectarea instalatorului validat», o sea, desde el vencimiento del plazo de 90 días para seleccionar al instalador validado. El modelo de contrato, que es anexo de esa misma guía y lo firma el instalador, dice que ese mismo periodo de 24 meses corre «de la data publicării pe pagina de internet a AFM a listei solicitanților aprobați», es decir, desde el momento en que empiezan a correr los 90 días. Una vez vencido, ambos textos prevén que ya no pueden presentarse solicitudes de liquidación y que los gastos no liquidados a tiempo dejan de poder financiarse. El instalador que se guíe por el contrato pierde tres meses de liquidación frente al que se guíe por la guía. El artículo 14 apartado (6) permite a la Administración del Fondo para el Medio Ambiente modificar el modelo de contrato hasta la firma, pero eso no corrige el texto publicado, solo traslada la solución fuera del acto.
- Artículo 28 apartado (6) de la guía: la remisión por la que se admite a determinados instaladores no tiene destino. El texto prevé que pueden participar en el programa «los instaladores y sus representantes legales que se hallen bajo lo dispuesto en el art. 28 apdo. (4) y en el art. 30 apdo. (6)» de la guía del programa de paneles fotovoltaicos, aprobada por la Orden del ministro de Medio Ambiente, Aguas y Bosques n.º 1.063/2023, con sus modificaciones y complementos posteriores. En la versión vigente de esa guía, el artículo 30 tiene cuatro apartados, así que el apartado (6) no existe, y el artículo 28 apartado (4) prevé algo distinto de una prohibición: «AFM nu poate fi trasă la răspundere pentru nerespectarea de către beneficiar/instalator a termenelor și condițiilor stipulate în prezentul ghid», es decir, que la Administración no responde de que el beneficiario o el instalador incumplan los plazos y las condiciones de la guía. Bajo una disposición así no puede hallarse nadie en el sentido de una exclusión que mereciera levantarse. Como todo el contenido de la norma consiste en la remisión, del texto publicado no cabe determinar a qué categoría de instaladores se les abre la participación ni, por tanto, si un instalador concreto se beneficia de ella.
Análisis de la redacción
El programa resuelve un problema real y lo resuelve a tiempo. Rumanía tiene, tras varios años de programas para paneles, decenas de miles de prosumidores domésticos que producen mucho justo al mediodía, cuando consumen poco, y consumen mucho por la tarde, cuando ya no producen nada. La batería resuelve los dos extremos del problema: el hogar usa por la noche lo que ha producido al mediodía y la red de baja tensión recibe un pico de inyección menor. Las exigencias técnicas las ha escrito alguien que sabe qué se vende en el mercado: la exclusión de los acumuladores de plomo, el umbral de 5.000 ciclos, la obligatoriedad del sistema de gestión de la batería y la certificación por organismo acreditado dejan fuera justamente la categoría de productos baratos que habría convertido el programa en un derroche. El punto flojo no es el diseño, sino la aritmética.
Lo primero que no se ve leyendo la guía de principio a fin es que las tres cifras financieras del programa, el 75%, los 15.000 lei y los 1.500 lei por kWh, no encajan entre sí. El 75% cubre el tope de 15.000 lei solo en un proyecto de exactamente 20.000 lei. Pero el estándar de coste limita el gasto elegible a 1.500 lei por cada kWh instalado, y la capacidad mínima admitida es de 10 kWh. De ahí resulta que un sistema en el límite inferior tiene como mucho 15.000 lei de gastos elegibles y recibe como mucho 11.250 lei, 3.750 lei menos que el tope anunciado. Para llegar a los 15.000 lei hacen falta al menos 13,34 kWh, una capacidad que no aparece en ningún sitio de la guía y que nadie encontrará en un catálogo, porque las baterías se venden en escalones de 5 kWh. En la práctica, el tope del titular se alcanza a partir de 15 kWh.
La segunda observación sale de combinar el artículo 19 con el artículo 7. La puntuación de la aportación propia se calcula sobre la relación entre el dinero del beneficiario y el dinero del Estado, y la financiación estatal está bloqueada en 15.000 lei. Por tanto, la única variable que sigue subiendo la puntuación es el gasto propio. Para alcanzar los 50 puntos hace falta una aportación de 25.000 lei, o sea un proyecto de 40.000 lei, en el que el porcentaje real del Estado baja al 37,5%. Los cien puntos se consiguen, así pues, poniendo 25.000 lei del bolsillo para llevarse 15.000 del Estado. Quien dimensiona bien la batería para su propio consumo, en 10 kWh y con la aportación mínima, reúne 35 puntos de 100 y arranca ya desde la segunda mitad de la clasificación. El baremo no selecciona los proyectos más eficientes, sino los hogares con más dinero disponible. Y como el inversor híbrido, el único gasto obligatorio declarado no elegible, sí entra en el valor total del proyecto y por tanto en la aportación propia, quien está obligado a comprarlo recibe, sin pretenderlo, puntos de más por ello.
La tercera observación viene de la comparación con el esquema abierto para las instituciones públicas tres días antes. Allí el ministerio exigió que la batería cubriera entre 2 y 4 horas de la potencia de la central existente, precisamente para que no se comprara capacidad inutilizable. Aquí, la única relación que se pide entre la batería y la instalación fotovoltaica es la «compatibilitate din punct de vedere tehnic», la compatibilidad técnica. Combinada con el baremo, la ausencia de un límite superior produce un incentivo claro: un hogar con 3 kW de paneles, que en pleno verano no puede acumular más que unos pocos kWh de excedente al día, tiene todo el interés en declarar un sistema de más de 20 kWh, porque ahí están los puntos. El dinero público pagaría, en esos casos, una capacidad que nunca llegará a cargarse del todo. Tanto más cuanto que el indicador de rendimiento del programa, definido en el artículo 2 apartado (4) como R = f x ∑Ci, no mide la energía efectivamente almacenada, sino la capacidad instalada multiplicada por un factor de emisión. Aquí las cifras tampoco cuadran: f se da en kilogramos de CO2 por kWh y C en kWh, así que el producto sale en kilogramos, mientras que R está definido en toneladas. Al pie de la letra, un sistema de 10 kWh reduce 1,7972 kilogramos de CO2, y diez mil sistemas así, que costarían 150 millones de lei, reducen 17,97 toneladas. Los instaladores quedan obligados por contrato a no afectar al cumplimiento de ese indicador y a informar cada año de la energía almacenada, pero la energía comunicada no entra en la fórmula.
Por último, la guía reparte el tiempo de forma asimétrica. Al beneficiario se le dan 5 días para aclaraciones, bajo pena de rechazo; al instalador, otros 5 días para documentos y 10 para firmar el contrato; y en el seguimiento se responde en 15 días. La Administración se toma 60 días para pagar y no se fija ningún plazo para resolver las reclamaciones, aunque para presentarlas establece 30 días, en los artículos 13 y 21. Tampoco hay plazo para evaluar los expedientes ni para publicar las listas. La única referencia temporal firme del beneficiario, los 90 días para elegir instalador, corre desde la publicación de una lista cuya fecha no es previsible. Y el artículo 8 apartado (2), que permite suprimir «determinadas etapas» de una convocatoria, está escrito sin límite alguno: en una lectura estricta, entre las etapas enumeradas en el apartado (1) figura también el análisis de las reclamaciones.
Qué debería cambiar
- Correlacionar el tope de 15.000 lei con el estándar de coste, bien subiendo el estándar, bien bajando de forma expresa el tope en los sistemas pequeños. Efecto: el prosumidor que monta el mínimo admitido de 10 kWh se entera por la guía de que recibe 11.250 lei, en vez de descubrir en la liquidación que la cifra del título del programa no le corresponde.
- Reescribir el artículo 19 apartado (4) letra a) con una sola base de cálculo, la misma en el texto, en la fórmula y en la solicitud de financiación del anexo n.º 3. Efecto: dos expedientes idénticos reciben la misma puntuación sea quien sea el evaluador, y el tope de 50 puntos y el total de 100 puntos pasan a ser alcanzables en las dos lecturas, no solo en una.
- Vincular la capacidad financiada a la potencia instalada del sistema fotovoltaico al que sirve, siguiendo el intervalo de 2 a 4 horas usado en el programa para entidades públicas. Efecto: el dinero público deja de pagar capacidad que no puede cargarse, y la puntuación deja de premiar el sobredimensionamiento.
- Unificar la fecha desde la que corre el periodo de liquidación, en el artículo 24 apartado (4) y en el punto 2.2 del contrato de participación. Efecto: el instalador sabe por el acto, y no por una negociación con el financiador, hasta cuándo puede presentar solicitudes de liquidación, y la diferencia de 90 días entre ambos textos deja de decidir si un expediente se paga o no.
- Introducir un plazo de resolución de las reclamaciones, en los artículos 13 y 21, y un plazo de evaluación de los expedientes. Efecto: el solicitante rechazado sabe cuánto tiene que esperar antes de poder acudir al tribunal de lo contencioso-administrativo, y los 90 días para elegir instalador dejan de arrancar en una fecha imposible de anticipar.
- Limitar de forma expresa las etapas que pueden suprimirse conforme al artículo 8 apartado (2), excluyendo las relativas a las reclamaciones. Efecto: el derecho a reclamar, reconocido en los artículos 13 y 21, deja de depender del contenido de una resolución administrativa que organiza la convocatoria.
- Corregir el indicador de rendimiento del artículo 2 apartado (4), poniendo de acuerdo las unidades de medida y refiriéndolo a la energía efectivamente almacenada, que los instaladores comunican cada año de todas formas. Efecto: el programa puede mostrar cuántas toneladas de dióxido de carbono ha evitado en realidad, y no una cifra obtenida de la capacidad instalada, y los datos recogidos de los instaladores empiezan a servir para algo.
Texto original del acto normativo
El texto que figura a continuación se reproduce en rumano, la forma oficial de publicación.
El texto íntegro, tal como se publicó en el Boletín Oficial de Rumanía
Boletín Oficial de Rumanía n.º 775 de 14 de septiembre de 2026 16 páginas PDF, 128 KB
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Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para situaciones concretas, consulta a un abogado o asesor fiscal autorizado.
