En resumen
- Un sindicato de policías pidió al Tribunal Constitucional que anulara el texto que deja las condiciones de un complemento salarial en manos del ministro, porque la orden que las fija está clasificada como secreta y quien tiene derecho a él no puede saber con qué reglas se le concede.
- El Tribunal ha desestimado la cuestión por infundada, aunque el fiscal había pedido que se estimara. Los textos del anexo n.º VI de la Ley marco n.º 153/2017 siguen en vigor sin cambios.
- El motivo: el título de especialista de clase está escrito en la ley con «li se poate acorda» (se les puede conceder), no con «beneficiază» (se beneficia), de modo que no es un derecho, sino una posibilidad que el legislador dejó deliberadamente a la administración. El carácter secreto de la orden es, dice el Tribunal, una cuestión de hecho que él no puede juzgar.
Publicado: Boletín Oficial de Rumanía (Monitorul Oficial) n.º 727 de 31 de agosto de 2026
Dictada: 26 de febrero de 2026
Un policía puede cobrar un complemento salarial con arreglo a unos criterios que no tiene permitido leer, y el Tribunal Constitucional ha decidido que no puede hacer nada al respecto. La Decisión n.º 183 de 26 de febrero de 2026, publicada en el Boletín Oficial de Rumanía n.º 727 de 31 de agosto de 2026, desestima por infundada la cuestión planteada por el Sindicato de los Policías Europeos «Europol» de Iași y por un tercer recurrente, y declara que el art. 28 apdo. (2) y (4) del anexo n.º VI de la Ley marco n.º 153/2017 son constitucionales. Es la segunda vez este verano que el Tribunal confirma un mecanismo retributivo del sector público impugnado, después de la decisión por la que el límite de los complementos en el nivel de diciembre de 2018 se mantuvo en pie. El Tribunal siguió el mismo razonamiento en la Decisión n.º 180/2026, donde declara que los complementos quedan fuera de «a igual trabajo, igual salario».
El anexo n.º VI regula la retribución de tres categorías de personal público: los militares, los policías y los funcionarios públicos con estatuto especial de las instituciones de defensa, orden público y seguridad nacional. Entre los beneficios que allí se prevén está el título de especialista de clase o de ámbito funcional, jerarquizado en tres niveles, de la clase 3.ª a la clase 1.ª, que lleva aparejado un complemento salarial.
Los dos apartados impugnados dicen quién fija las condiciones: el título «se obține/menține potrivit condițiilor, criteriilor și standardelor de performanță stabilite pentru clasa respectivă, prin ordin al ordonatorului principal de credite» (se obtiene y se mantiene con arreglo a las condiciones, los criterios y los estándares de rendimiento fijados para cada clase, mediante orden del ordenador principal de créditos), y las especialidades, las condiciones de concesión y de retirada, la bajada de una clase a otra y los estándares de rendimiento «se stabilesc prin ordin al ordonatorului principal de credite» (se fijan mediante orden del ordenador principal de créditos). En el caso del Ministerio del Interior, esa orden, la n.º S/184 de 30 de diciembre de 2020, fue clasificada como secreta.
El mismo tribunal resolvió el 3 de septiembre de 2026, también sobre el empleo en el sector público, que un asalariado que se jubila anticipadamente por trabajo penoso pierde automáticamente su contrato de trabajo.
Los efectos que produce
El primer efecto es que en el texto de la ley no cambia nada. El art. 28 apdo. (2) y (4) del anexo n.º VI siguen en vigor exactamente como están, y el ministro conserva la competencia de fijar por orden las especialidades, los criterios, los estándares de rendimiento y las condiciones de retirada o de bajada de clase.
El segundo efecto es que la decisión traza una línea entre dos beneficios retributivos que parecían iguales. La compensación por riesgo o peligro especial, del art. 14 del mismo anexo, se quedó en 2022 sin el texto que fijaba sus condiciones: mediante la Decisión n.º 294, el Tribunal declaró inconstitucional el art. 14 apdo. (5), justamente porque la ley otorgaba la compensación como derecho y después dejaba las unidades, las categorías de personal, los criterios y su cuantía a la orden del ministro. La compensación en sí siguió en vigor. El título de especialista no corre la misma suerte, y la diferencia está, dice el Tribunal, en una sola palabra: la ley dice que el personal «beneficiază» (se beneficia) de la compensación, pero que se le «poate acorda» (puede conceder) el título de especialista.
El tercer efecto se refiere al camino que queda para quien se considere perjudicado. El Tribunal dice expresamente que la forma en que el ordenador principal de créditos interpreta y aplica los textos es un problema de aplicación de la ley, no de constitucionalidad, y que quien no esté conforme puede acudir a los tribunales, cuyas resoluciones son obligatorias incluso para el propio Tribunal Constitucional.
El cuarto efecto es un razonamiento que va más allá de este asunto. En el párrafo 38, el Tribunal afirma que en un Estado de Derecho es inconcebible que las normas jurídicas no puedan ser conocidas por sus destinatarios antes de producir efectos, y que también los actos normativos de rango inferior a la ley, si tienen fuerza obligatoria para los destinatarios, deben publicarse, conforme al art. 11 apdo. (1) de la Ley n.º 24/2000. Pero el Tribunal no extrae la conclusión en el caso concreto porque, dice, determinar los hechos no entra en sus atribuciones.
Qué ha cambiado respecto de la situación anterior
En 2022, mediante la Decisión n.º 294, el Tribunal había anulado el art. 14 apdo. (5) del mismo anexo n.º VI, el texto que decía que «unitățile, categoriile de personal, condițiile, criteriile și mărimea compensației se stabilesc prin ordin al ordonatorului principal de credite» (las unidades, las categorías de personal, las condiciones, los criterios y la cuantía de la compensación se fijan mediante orden del ordenador principal de créditos). El motivo: las categorías de personal afectadas no podían anticipar qué criterios establecería el ordenador de créditos, lo que contraviene los estándares constitucionales de calidad de la ley.
Los autores de la cuestión de 2026 pidieron que se aplicara el mismo razonamiento por analogía. El Tribunal se negó, y la explicación es el mecanismo central de la decisión. La compensación por riesgo está formulada en indicativo, «beneficiază» (se beneficia), de modo que el propio legislador la configuró como derecho; en ese caso, dejar a la administración la facultad de definir su contenido significa darle poder discrecional sobre un derecho indiscutible, y la intervención del Tribunal era legítima. El título de especialista está formulado, en los términos que emplea el Tribunal, en condicional-optativo, «li se poate acorda» (se les puede conceder), de modo que el legislador no creó un derecho, sino que implicó directamente a la administración en su configuración. Censurar esa opción supondría, escribe el Tribunal, desbaratar el poder del Parlamento como única autoridad legisladora.
Se aclaran también los límites del derecho a la información. El Tribunal distingue entre la información de interés público, garantizada por el art. 31 de la Constitución, que define como hecho social o natural, por ejemplo la cuantía del sueldo de un funcionario, y la norma jurídica, una disposición referida al futuro que no es información fáctica. La forma en que se calcula el sueldo de un funcionario público está prevista en una ley, así que no entra en el art. 31. La publicidad de los actos normativos sigue siendo una exigencia distinta, propia del Estado de Derecho, no del derecho a la información.
El Tribunal rechaza asimismo la crítica relativa a la ley orgánica: el sistema retributivo, sea cual sea la categoría profesional, no figura entre las materias que el art. 73 apdo. (3) de la Constitución reserva a la ley orgánica.
Ventajas y desventajas
Lo que mejora
- La decisión fija un criterio claro de distinción entre los beneficios retributivos que el legislador concede como derecho y los que deja a la apreciación de la administración: el modo verbal empleado en el texto de la ley.
- Confirma que quienes no estén conformes con la aplicación concreta de los textos pueden acudir a los tribunales, y que sus resoluciones son obligatorias, incluso para el Tribunal Constitucional.
- Reafirma, en el párrafo 38, el principio de que también los actos normativos inferiores a la ley, si tienen fuerza obligatoria para los destinatarios, deben publicarse.
- Está dictada por unanimidad, así que no deja margen para una vuelta rápida sobre el mismo razonamiento.
- La compensación por riesgo, anulada en 2022, queda intacta ante este razonamiento: la distinción la consolida, no la debilita.
Lo que sigue siendo un problema
- La situación de hecho que originó el litigio queda exactamente como estaba: los criterios de concesión del complemento están en una orden clasificada y el beneficiario no puede leerlos.
- El Tribunal reconoce el principio de publicidad de los actos normativos obligatorios, pero se niega a aplicarlo, porque comprobar la clasificación de una orden supondría determinar una situación de hecho.
- La distinción entre «beneficiază» y «se poate acorda» hace que la protección constitucional de un beneficio retributivo dependa de una opción de redacción del legislador, y no del efecto sobre los ingresos.
- Los autores invocaron también el trato distinto entre los policías y los policías de prisiones en la bajada de clase tras una sanción disciplinaria, pero el Tribunal calificó la crítica de problema de aplicación y no la examinó en cuanto al fondo.
- Entre el fallo, el 26 de febrero de 2026, y la publicación, el 31 de agosto de 2026, han pasado más de seis meses, un intervalo en el que los litigios suspendidos han estado esperando.
Consejos prácticos
- Si tiene un litigio en el que invocó la inconstitucionalidad de estos textos, cuente con que el órgano judicial reanudará el juicio sobre el fondo. La decisión es firme y de obligado cumplimiento general, y los textos siguen en vigor.
- Traslade la discusión al terreno de la aplicación, no al de la constitucionalidad. El Tribunal dice expresamente que la forma en que el ordenador principal de créditos interpreta y aplica los textos corresponde a los tribunales.
- Pida en juicio que se le comuniquen los criterios efectivamente aplicados en su caso. El régimen clasificado de la orden no impide al órgano judicial comprobar la legalidad de un acto administrativo individual, en las condiciones de la ley del contencioso-administrativo.
- No confunda el título de especialista con la compensación por riesgo o peligro especial. Este segundo beneficio tiene otro régimen jurídico, y el texto que dejaba sus condiciones en manos de la orden ministerial fue declarado inconstitucional en 2022.
- Si le han bajado de clase o ha perdido el título tras una sanción disciplinaria, compruebe qué estatuto se le aplica. Los autores de la cuestión mostraron que la regla difiere entre los policías y los policías de prisiones, y el Tribunal dejó ese asunto a los tribunales.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el título de especialista de clase?
¿Cambia algo en el sueldo a raíz de esta decisión?
¿Por qué ha contado la expresión «se poate acorda»?
¿Es legal que la orden que fija los criterios sea secreta?
¿Qué dijo el Ministerio Fiscal?
¿Quién planteó la cuestión?
¿Qué pueden hacer todavía quienes se consideran perjudicados?
¿La decisión se adoptó por unanimidad?
Análisis de la redacción
La decisión está bien construida jurídicamente y es profundamente insatisfactoria en la práctica, y las dos cosas no se contradicen. La distinción que hace el Tribunal, entre un beneficio que la ley concede y otro que la ley solo permite, es real y tiene consecuencias: explica por qué la compensación por riesgo cayó en 2022 y el título de especialista resiste en 2026. Es, por lo demás, la única vía por la que el Tribunal podía desestimar la cuestión sin contradecir su propia jurisprudencia.
El problema es lo que queda sobre el terreno una vez terminado el razonamiento. Un policía puede recibir o perder un complemento con arreglo a criterios que no tiene derecho a leer. El Tribunal reconoce explícitamente, en el párrafo 38, que en un Estado de Derecho las normas obligatorias deben ser conocidas por sus destinatarios antes de producir efectos, y que la exigencia de publicación se aplica también a los actos inferiores a la ley. Luego dice que no puede comprobar si esa orden debía o no clasificarse, porque sería una cuestión de hecho. El resultado es un principio enunciado correctamente y dejado sin destinatario: ni el Tribunal lo aplica, porque no juzga hechos, ni la ley lo infringe, porque ella se limita a remitir a una orden, sin decir que esta pueda ser secreta.
Lo segundo que se ve al combinar los razonamientos es cuánto depende ahora, en el derecho retributivo del sector público, del modo verbal elegido por el legislador. La diferencia entre un beneficio protegido por los estándares de calidad de la ley y otro dejado a la discreción de la administración se ha convertido, en los términos del Tribunal, en la diferencia entre el indicativo y el condicional-optativo. Un legislador que quiera evitar la censura constitucional sobre una delegación tiene, desde ahora, una receta sencilla: escribir «se poate acorda» (se puede conceder) en lugar de «beneficiază» (se beneficia). Para quien cobra, el efecto sobre sus ingresos es idéntico.
Merece la pena poner también la cifra: desde el fallo, el 26 de febrero de 2026, hasta la publicación, el 31 de agosto de 2026, han pasado 186 días. Durante todo ese intervalo, los tres litigios de los que partió la cuestión, algunos iniciados en 2022, se quedaron parados, y ningún órgano judicial podía aplicar el texto legal con certeza. La Ley n.º 47/1992 no prevé plazo alguno para redactar y publicar las decisiones dictadas sobre cuestiones de inconstitucionalidad, aunque el efecto suspensivo sobre los asuntos de fondo sea real.
Qué debería cambiar
- Una prohibición expresa de clasificar los actos que fijan derechos retributivos. No es la orden en sí la que hay que desclasificar por ley, sino la categoría: un acto que condiciona los ingresos de un empleado del Estado no puede producir efectos si el destinatario no puede leerlo. Una disposición de este tipo en la Ley marco n.º 153/2017 resolvería el problema sin tocar el régimen de la información clasificada.
- La publicación separada de los criterios, aunque el resto de la orden siga clasificado. Las especialidades, los estándares de rendimiento y las condiciones de retirada no afectan a capacidades operativas, sino a la evaluación profesional. Pueden llevarse a un anexo público sin ninguna pérdida de seguridad.
- Un plazo para redactar y publicar las decisiones dictadas sobre cuestiones de inconstitucionalidad. Los 186 días de este asunto son tiempo en el que los órganos judiciales de instancia no pueden avanzar. Un plazo de 60 días desde el fallo reduciría a un tercio el intervalo muerto.
- La uniformización del régimen de la bajada de clase entre las categorías del mismo anexo. Los autores mostraron que una sanción disciplinaria conlleva la pérdida del título en los policías de prisiones, pero no en los policías. El Tribunal calificó eso de cuestión de aplicación; el legislador puede resolverlo con una frase, en el texto del anexo n.º VI.
- La motivación explícita de las delegaciones al ordenador de créditos. Si la distinción entre «beneficiază» y «se poate acorda» decide la protección constitucional, entonces la elección entre ambas no debería hacerse de forma tácita. La exposición de motivos de cualquier futura modificación del anexo n.º VI debería decir qué beneficios son derechos y cuáles quedan a la apreciación de la administración.
Texto original del acto normativo
El texto que figura a continuación se reproduce en rumano, la forma oficial de publicación.
El texto íntegro, tal como se publicó en el Boletín Oficial de Rumanía
Boletín Oficial de Rumanía n.º 727 de 31 de agosto de 2026 16 páginas PDF, 557 KB el acto comienza en la página 2
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Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para situaciones concretas, consulta a un abogado o asesor fiscal autorizado.
